Y yo escribo pero, ¿para qué?
tú no me lees y yo, tampoco busco que lo hagas
entonces ¿es desahogo?
¡No!
Hace 4397 lágrimas que te desahogue,
139 tazas de café que decliné a resolver la duda: ¿Qué hice mal?
30 lunas que te extraño,
y no hay una de ellas en que viva conformista ante tu ausencia.
Ya son 720 horas de que dejé de buscar culpables,
43 200 minutos hasta este momento en que mi paciencia intenta decrecer.
Y yo, sólo cierro los ojos y no la dejo.
Le pido que aguante, que tenga fe, que te espere a que olvides o en el peor de los casos que olvide yo.
Hace 100 000 gotas de lluvia que mi sonrisa no es la misma,
que sólo de cerrar los ojos se traza tu imagen en mi mente,
hace 2 ayeres que no te veo, 500 sonrisas que no te canto pero, me quedas,
me quedas en la suma de esas ausencias,
en lo largo de este silencio y esta espera.
Quedas marcado en los latidos de mi corazón
que han pasado desde que te vi aquella última vez.
No espero que lo leas, pero aquí esta.
(Te hubiese preguntado, ¿Cuánto tiempo quieres? Pero lamentablemente (para ti), no tengo tu tiempo)




